Pertenencia

>> jueves, 23 de febrero de 2012



Sabía perfectamente que ese no era su lugar, que ella no pertenecía a ese grupo y que nunca lo había hecho. Lo supo hacía ya muchos años, cuando en aquellos momentos tan duros todas las llamadas que recibía eran para interesarse por la persona a la que había ido a acompañar: por su estado anímico, por cómo lo estaba llevando... Después de todo era lógico, puesto que era a quién más afectaba todo lo que estaba sucediendo, y para quien más traumático estaba siendo. Pero para ella tampoco estaba resultando fácil mantenerse fuerte y serena para darle el apoyo que necesitaba. Ella también lo estaba pasando mal, y sí que le habría gustado y habría agradecido que entre todas las llamadas alguien le hubiera preguntado: –¿Y tú qué tal estás? Eso le habría ayudado, y mucho.

Con el paso de los años lo pudo corroborar. No es que alguna vez se hubiera sentido desplazada, rechazada o fuera de sitio, no; pero pertenecer, lo que se dice pertenecer, tampoco. Podía compartir algunos momentos, risas, bromas... pero eso era todo. No había una conexión y una comunicación desde el alma. Sabía que estaba eclipsada por quien le había hecho llegar allí, y que el lugar que ocupaba era, por llamarlo de alguna manera, de segunda. Lo asumía y lo aceptaba. Se trataba simplemente de saber qué podía esperar y qué no, y no crearse falsas expectativas.
A veces esto le servía, y otras sin embargo, cada vez más a menudo, sentía la necesidad de echar a volar y encontrar su sitio.

29 comentarios:

andré de ártabro 23 de febrero de 2012 16:22  

estar y estar siempre como rezagada temiendo robar pantalla, como el antiguo apuntador en el teatro como, el autor dela obra que está; pero no dice y siempre calla. de vez en cuando sal a la luz que sepan que tu corazón late y necesita oír que también no, que te quieren.
Un beso y vuela, vuela.¡Vuela!

mariajesusparadela 23 de febrero de 2012 16:43  

Todos tenemos un sitio que no tiene porque ser "detrás" de alguien. Al lado, a la misma altura, con la misma importancia.
Y, si no es así, volar, seguro.

Pedro Ojeda Escudero 23 de febrero de 2012 17:26  

Cuando esa sensación se prolonga, hay que echarse a volar, en efecto.
Qué bien descrito.

Merche Pallarés 23 de febrero de 2012 18:47  

Todo el mundo es igual. No hay mejores ni peores. Solo porque algunos nacen en un entorno "de posibles" jamás hay que despreciar a los que nacen en hogares más "humildes". Jamás. Porque muchos de éstos últimos les pueden dar cien mil vueltas y sopas con hondas a los primeros que por mucho "pedigree" son unos inútiles, zafios e ignorantes. De todas formas ¡vuela! querida Asun. Muxus, M.

nocheinfinita 23 de febrero de 2012 20:05  

Encontrar el sitio a veces es complicado. Viene bien de vez en cuando, echarse a volar, para ir conociendo otros "nidos" ;)

¡Ay, las relaciones humanas¡

Muchos besos

Chula esa foto.

MIMOSA 23 de febrero de 2012 21:14  

Pertenencia....el ser humano recorre media vida queriendo "pertenecer", "encajar","ocupar" ese lugar que nuestra mente nos dice que existe, que hemos de buscar,como una pieza de puzzle donde morar.

Pero yo me pregunto.....¿acaso algo verdaderamente nos pertenece?¿Acaso pertenecemos a algo, alguien o algún lugar?
¿Acaso existe ese lugar?
¿O toda la búsqueda reside en podernos a nosotros mismos encontrar?
Uno con su propia alma, esa que vaga rozando la de los demás, dejando su huella y llenándose y nutriéndose de esas otras que hasta ella llegan.

Volar, sí, volar, tener la capacidad de absoluta libertad, y posarnos allá donde el alma nos lleva, en cada momento,y abrazar la belleza que deposita en nosotros cada encuentro.

La vida en sí lo es, un encuentro constante, una aventura llena de mil historias, nada hay que buscar, todo se encuentra, porque todo está.

Hermoso texto, hoy has rozado todas aquellas almas que hasta aquí quisieron llegar, y dejaste en ellas tu huella,...... tu ....pertenencia.

Besos dulces y un ABRAZO INMENSO!!!

María 23 de febrero de 2012 23:55  

Si no fuera porque todo lo has escrito sin máscara ASUN /SUN se diría que estábamos en la misma sintonía tú y yo cuando escribimos nuestras entradas jajajaja

Yo aquí entiendo que hablas de alguien que por la razón que sea se ha trasladado a algún lugar para cuidar de otra persona, pues no sé... su madre, una hermana, alguna persona que está pasando algún proceso médico duro, motivo por el cual todos los de la rededor se preocupan de la enferma, pero no de la persona que se ocupa de ella, eso hace que se sienta relegada a un segundo lugar, que aunque asume, en el tiempo duele y es muuuy natural. Uno pertenece al lugar en el que es aceptada y querida por como es, no por lo que va a hacer allí, si sólo es por eso, cuando la tarea que la ha llevado a ese lugar termina, termina el motivo por el cual permanece allí ¿qué tal traduzco ASUN/SUN? ... lo que me despista es la preciosa foto... ese alguien fue a cuidar a su madre que estaba muy viejecita a ..¿Las Alpujarras? ¿el Sacromonte? jajaja esa casa me suena a algún lugar del sur...

A ti sieeempre te querrán vayas donde vayas, cielo... al sur, al norte, a una isla o al palo mayor de un velero, donde vayas y con quien vayas, estará en la gloria contigo, no me cabe duda... ¿estás pensando en emigrar como las cigüeñas? gira a la izquierda, camina en linea recta, hasta casi el bordillo... al lado del mar... estaás bien y yo, más si te vienes cerca de mi:-)



Un beso muuuy grandísimo bonita


Feliz noche ASUN /SUN

MariluzGH 24 de febrero de 2012 01:06  

El echar a volar debería ser igual de fácil que escribirlo; cuando se llega a ese sentimiento lo mejor es volar lejos y alto...

¿te sirve un abrazo volado?

Aldabra 24 de febrero de 2012 13:21  

Cuando esa necesidad va tomando fuerza en nuestro corazón no queda otra que volar hasta que encuentres ese lugar en el que te sientas "tú misma", sin comparaciones, con tu propia entidad, en donde los que te rodean también piensen en ti.

hay mucha tristeza en este texto, Asun, sé que te duele y lo siento.

biquiños,

p.d.: la foto es muy original.

Manuel de la Rosa -tuccitano- 24 de febrero de 2012 14:13  

El sentirse parte de algo es fundamenta para actuar como persona y desarrollarse como tal...malditos los que nos nos dejan ser como somos..

Bertha 24 de febrero de 2012 15:05  

Es una sensacion de abandono, de que no le importas a nadie.Que simplemente eres una pieza que encaja para ese instante y que te sientes atrapada(por eso esa necesidad de volar...).

Me encanta este relato, y para poder deleitarme con más: te sigo.

Un saludo

Jabo 24 de febrero de 2012 16:54  

Hola Asun, paso a darte un gran abrazo, sin pertenencia de ningún tipo, jeje.
Creo que te entiendo muy bien lo que transmites en este post. Hija, si es que eres un libro abierto. Animo. Jabo

Nómada planetario 24 de febrero de 2012 18:47  

Es complejo enraizar sin más en sitios que no son los propios. Estupenda manera de hacerlo entender.
Un abrazo.

Fernando López Fernández 24 de febrero de 2012 20:45  

A veces creemos haber encontrado nuestro sitio, pero sólo es momentáneo.Sólo cuando lo descubrimos de verdad lo sabemos y no dudamos.
Un beso

Ele Bergón 25 de febrero de 2012 08:45  

Me gusta lo que haces notar de ¿quién cuida y se ocupa del cuidador? Y por otra parte la búsqueda de nuestro propio sitio a veces cuesta encontrarlo, pero a veces ocurre que un día viene, así sin más, porque anteriormente hay un trabajo previo. Entre otras cosas porque quizá ya no se dé demasiada importancia al pensar que si se pertenece o no, porque lo importante es disfrutar con lo que te encuentres estés donde estés y dejarte llevar.

Muy buen relato que hace reflexionar.

Un abrazo

Luz

Abejita de la Vega 25 de febrero de 2012 10:41  

En el 2007, aterricé en esta mi comunidad y no pude sentirme más extraña. Ahora me siento un poco como la casa de tu fotografía, pero ahí estoy en pie.

Besos, muxus.

Myriam 25 de febrero de 2012 11:42  

Creo que a lo largo de la vida, vamos buscando nuestros lugares de pertenencia, que no están jamás en donde otros nos quieran colocar, sino en los que nosotros elegimos ya sea temporalmente, para una situación determinada, o menos temporal para una situación más prolongada.

Un beso

PD- Tienes razón en que hay alguna semejanza en ambas fotos, aunque encuentro el sentido metafórico distinto: mientras aquí uno va en busca de su lugar, de su hueco o cueva, en donde insertarse en la sociedad, en la mía uno se repliega sobre si mismo, se aparta momentáneamente del mundo para curarse, recuperar y luego volver a salir a él como mucha más fuerza.

Asun 25 de febrero de 2012 21:50  

Muchas gracias a todos por vuestras palabras, vuestras impresiones, vuestras reflexiones, vuestras interpretaciones... Todo ello me lleva a ver otras perspectivas y otros puntos de vista, y me ayuda a pensar.

Algunas de vosotras habéis hecho alusión a la foto –lo pongo en femenino, porque quienes lo habéis hecho sois mujeres–, bien porque os ha gustado o porque os ha resultado curiosa...
Como bien apuntaba MARÍA, se trata de un pueblecito de la Alpujarra Granadina. Podría ser Pampaneira, Capileira o Bubión, pero no lo recuerdo con exactitud porque hace ya casi once años de esa foto.

Gracias por seguir pasándoos por mi casa y por pertenecer a este grupo.

BESOS Y ABRAZOS PARA TODOS Y TODAS

Conchi 25 de febrero de 2012 22:20  

Asun, me ha dejado pensativa tu relato. No sé cómo interpretarlo, a lo mejor tengo que volver a leerlo.
La foto me ha encantado.

Un abrazo y feliz domingo.
Conchi

María 26 de febrero de 2012 17:15  

Bonito relato, Asun, en el que nos haces reflexionar sobre los lugares donde no pertenecemos o no quisiéramos estar ahí, pero lo hacemos por amor y somos capaces de renunciar a nuestra propia vida.

Me gusta mucho la foto.

Un beso.

pancho 26 de febrero de 2012 17:21  

Todas las situaciones tienen un límite. Depende de cada cual determinarlo.

Las Alpujarras ahora deben estar preciosas.

Un abrazo

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