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Transformación verdadera
>> lunes, 27 de diciembre de 2010
Vivir el Gordo de la Navidad de cerca, y no me refiero a Santa Claus.
>> miércoles, 22 de diciembre de 2010
Esto fue lo que se escuchó el 22 de Diciembre de 1998. Ha sido la vez que más de cerca he visto el premio gordo del sorteo de la lotería de Navidad –y de cualquier sorteo de lotería, vaya–, y no es que me tocara a mi.
Recuerdo esa mañana como si fuera ayer. Por aquél entonces yo trabajaba en Lekunberri y me encontraba en la escuela, en la sala de la fotocopiadora cuando sonó el teléfono. Como yo era la única persona allí en ese momento me tocó a mi contestar. Era una voz nerviosa de mujer la que desde el otro lado del hilo preguntaba por una compañera de trabajo diciéndome que era su madre. En cualquier otra situación le habría dicho que por favor llamara a la hora del recreo, pero la noté tan nerviosa que no dudé un momento en avisarle pensando que algo había pasado en su familia. Mientras ella hablaba con su madre yo esperaba en la sala de profesores. Al poco rato la vi salir con los ojos llorosos. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue que mis sospechas de alguna desgracia familiar eran ciertas, así que me dirigí hacia ella para ver si se encontraba bien y necesitaba algo. Viéndola así no creía que fuera capaz de hacerse cargo de un aula de 15 niños de 4 o 5 años.
–Izaskun, ¿Te encuentras bien? ¿Ha pasado algo en tu casa?
Ella me miraba con los ojos vidriosos mientras se le saltaban las lágrimas, cuando de pronto respiró hondo y pudo sacar la voz:
–¡Que nos ha tocado el gordo!
–Pero... ¿Qué dices? No te entiendo.
–Que sí, que era mi madre, ¡Que nos ha tocado el gordo!
–Pero... cómo. Cuenta.
–Que en Leitza ha tocado el gordo en una carnicería y nos ha tocado a toda la familia.
Era tal la alegría y la emoción que le invadían que era imposible no contagiarse. Casi se me saltaban a mí las lágrimas de verla tan eufórica y sin poder contenerse.
A partir de ahí la noticia se fue extendiendo por toda la escuela. Todas estábamos tan contentas que parecía que nos había tocado a nosotras.
Poco después nos enteramos de que en otro pueblo cercano, en Betelu, también había tocado el gordo. Allí habían vendido los décimos y las participaciones en la sociedad del pueblo, y era en esa sociedad donde las maestras de Betelu habían comprado la lotería para la escuela ese año. Eso quería decir que lo más probable era que a TODAS las maestras les hubiera tocado algo, entre ellas a compañeras nuestras que eran itinerantes, y algunos días por semana iban allí a impartír clases.
En cuanto vinieron por Lekunberri nos confirmaron que efectivamente también les había tocado el gordo.
Total, que había alguna a la que le habían tocado10 millones, a alguna otra 20, creo recordar que incluso hubo una a la que le tocaron 30 (todavía hablamos de pesetas).
También recuerdo que había un profesor que era de Leitza y vivía allí, y trabajaba itinerante en Betelu, así que le podía haber tocado por partida doble. Sin embargo al pobre desgraciado no le tocó nada porque según nos dijo él no era muy dado a loterías y juegos de azar. Estaba el pobre con una cara que yo creo que a partir de ese día habrá comprado lotería de Navidad en todas y cada una de las escuelas en las que haya trabajado (espero que no haya pasado al otro extremo y ahora padezca ludopatía).
Ese día, como todos los 22 de Diciembre, era el día de las vacaciones, y como suele ser habitual teníamos la comida de Navidad. Solíamos contratar a la cocinera de la escuela (ese día no había comedor para los niños) y celebrábamos la comida en la misma escuela. Os podéis imaginar la fiesta que montamos allí.
El vino y el champán corrían que daba gusto. Estábamos todas desaforadas. Hasta bailamos luego en el comedor. Con deciros que terminábamos aquella comida a las 19:30 de la tarde os lo digo todo.
Si fue así siendo las nuevas millonarias sólo unas pocas, no quiero ni imaginar lo qué habría sido si hubiéramos sido todas las afortunadas.
Todos sabemos que no es el dinero lo que da la felicidad, pero no me negareis que puede proporcionar momentos de inmensa alegría.
Desde aquí quiero aprovechar para desearos A TODOS MUCHA FELICIDAD, tanto si vuestras cuentas corrientes se han visto incrementadas como si por el contrario están igual que esta mañana, porque como ya he dicho antes, la felicidad no depende unicamente del dinero.
Notas sobre la censura de libros durante el franquismo en Granada... (Parte 4 y última)
>> martes, 21 de diciembre de 2010
Viene de la entrada anterior
Al mismo tiempo había censores locales a los que resultaba más difícil, si cabe, de esquivar. En Granada, sin embargo, apenas hubo problemas en éste sentido ni tampoco nos quemaron ninguna Librería como sucedió en otras ciudades. En mi opinión fue debido, al menos en parte, a la liberalidad de dos personas que por lo demás no eran ajenas al asunto sino todo lo contrario: Antonio Gallego Morell, Delegado de Información y Turismo durante varios años y más tarde Rector de la Universidad y, más sorprendente aún, José López Ariza, Teniente Coronel del Ejército y Jefe Superior de los "grises"; con todo, uno de los pocos particulares que, con insuperable estupor por nuestra parte, adquirió en nuestra Librería las Obras completas de Don Manuel Azaña editadas por la Editorial Oasis de Méjico. Nunca llegamos a saber cómo se enteró López Ariza de que dichas obras estaban en nuestra Librería, en el escondido armario de los libros prohibidos, bien que continuó siendo cliente y, en ocasiones, contertulio de las habituales tertulias que tenían lugar en la Librería y en las que se hablaba de todo lo divino y lo humano.
Bien es cierto que a los "censores" locales les preocupaba más la cuestión sexual que la política y no digamos que la social. Como muestra vayan dos casos: La Editorial Seix Barral (entonces dirigida por el inolvidable Carlos Barral) editó y consiguió superar la censura el primer libro que se publicaba en España sobre la píldora anticonceptiva (lamento no recordar el nombre del autor ni el título); al unísono editaron un precioso cartel con una bellísima dama visiblemente embarazada y la leyenda incitante "Para evitar ésto lea usted..." y aquí el título del libro y el nombre del autor etc. Fue demasiado, al menos para Granada, según se pudo comprobar. No había transcurrido una semana con el cartel en el escaparate principal así como con varios ejemplares de la obra cuando una tarde se presentaron unos policías "sociales" a retirar los libros y "por supuesto" el cartel, cumpliendo órdenes del Fiscal Jefe de la Audiencia Sr. González Anleo. Tras extendernos el consiguiente recibo, los policías se largaron con los libros y "por supuesto" con el cartel. Pero el asunto adquirió carácter de mayor comicidad cuando al instante irrumpió en la Librería el catedrático de Derecho Canónico y sacerdote Prof. Salazar que llegaba, con visos de urgencia, a comprar un ejemplar del dichoso librito porque tenía que dar una charla no recuerdo dónde sobre las relaciones conyugales. Le dijimos cuanto acababa de suceder y al principio el cura no nos entendió. Al insistir y percatarse de los hechos salió disparado a ver si alcanzaba a los policías. Inútil. El catedrático lo intentó, esgrimió su condición de catedrático nada menos que de Derecho Canónico (la de sacerdote no hizo falta porque iba vestido con sotana) pero no hubo maneras... la orden del señor Fiscal de la Audiencia era tajante. Por una vez no sirvió para nada topar con la Iglesia.
Es probable que el Sr.González Anleo fuera un obseso sexual, con perdón, porque si no resulta inexplicable su afán por atajar e impedir la divulgación de los conocimientos sobre el sexo. El catedrático de Psiquiatría de la Complutense, Dr. López Ibor, publicó por aquellos años "La Enciclopedia de la vida sexual" con innumerables fotografías, dibujos, croquis etc. en color, incluida una espléndida fotografía de una madre en postura y momento de parir. Un colega colocó el libro en el escaparate de su Librería... abierto por la llamativa fotografía. El Sr.González Anleo parece que no pudo superar su sentimiento de esbirro del gran centinela de Occidente y ordenó la retirada de la obra de todas las librerías de Granada, el único caso que se dio en España.
Termino: Cuando tuvo lugar uno de los "estados de excepción" del señor Carrero Blanco nos vimos precisados a sacar 17 cajas de libros prohibidos de la Librería y ocultarlas en la casa cortijo de una amigo nuestro durante varios meses. El encargado de la finca se creyó que eran armas (por el peso) lo que contenían las cajas... Ignoraba que el tráfico de armas nunca ha estado prohibido y menos aún en las dictaduras. Read more...
¿Hacer planes? Para qué.
>> domingo, 19 de diciembre de 2010
A veces hacer planes no sirve de nada. Ayer yo tenía pensado pasar la tarde tranquilamente en el sofá de mi casa, viendo alguna peli, leyendo, haciendo siesta... pero todo se fue al traste.
El lunes mi coche decidió incordiar un poco y yendo a trabajar se me encendió un mensaje, con el consabido pitido, diciendo "Fallo en el sistema antipolución". En ese momento, por mucho que habitualmente procuro ser ecológica, en lo último que pensé fue en el medio ambiente. Lo único que me preocupaba era saber si podía seguir circulando hasta que pudiera llevarlo al taller o me podía cargar el coche.
Nada mas llegar al trabajo llamé al taller para comentarles lo sucedido. ¡Bufff, qué alivio! No pasaba nada porque siguiera utilizando el coche, pero había que mirarlo.
El martes a la tarde visita al taller, y tras meterlo a la máquina –eso es lo que me dijo el mecánico que había hecho– el aviso de fallo que hasta entonces seguía encendido desapareció. No sé si lo habría metido a la máquina de lavar o qué, pero se borró. Cuando lo fui a recoger ya me dijo que es un fallo que está siendo bastante habitual en los coches de esa marca y que da bastantes problemas para solucionarlo. Puede que volviera a encenderse o puede que no.
El jueves a la mañana vuelta a las andadas. Esta vez ya más tranquila sabiendo que no es peligroso. Pedí cita en el taller para el viernes a la tarde cuando saliera del trabajo. En ese intervalo de tiempo cada vez que ponía el coche en marcha me daba el pitido y se encendía el aviso del fallo, y allí se quedaba. Creo que a mi coche no le gustó aquella máquina en la que lo metieron, porque cuando el viernes vio que lo iba a llevar de nuevo decidió que no le daba la gana de repetir el fallo y no lo hizo, vamos, como cuando a los niños les duele mucho algo y cuando llegas con ellos al médico ya no les duele nada. Aun y todo fui al taller a ver qué me decían. Nada, había que espera a ver si tenía una recaída o no, pero me recomendó que en lugar de andar por ciudad saliera a carretera, y durante un par de kilómetros o tres forzara el coche y yendo en tercera llegara a 120 Km/h, poniendo el cuentarrevoluciones a unas 4500 r.p.m, ya que eso ayuda a quemar la carbonilla que se acumula en no sé donde y suele venir bien para ese tipo de problema.
Aprovechando que ayer a la tarde ni llovía, ni nevaba, ni había hielo –que tal y como está la meteorología últimamente no es moco de pavo–, pensé que sería un buen momento para, después de comer, hacer esa operación. Todo sea por la salud de mi coche y de mi bolsillo (sobre todo de éste, aunque ambas van ligadas, claro).
Me encaminé a la autovía con intención de ir hasta un pueblico a unos 30 Km y volver. Le hice lo que me recomendó el mecánico y a los pocos minutos, circulando ya normal, con la marcha correspondiente a la velocidad que llevaba (120 Km/h) noté de repente que me costaba controlar el coche, que se iba hacia los lados. ¿Sería el viento? ¡Pero si no andaba ni gota de aire! Reduje la velocidad pero seguía notando algo raro y un ruido muy extraño. Más vale que se me encendió la luz (no, esta vez en el coche no, en mi cabeza) de rueda pinchada y como estaba cerca de una salida salí de la autovía y me paré. Efectivamente, la rueda trasera derecha estaba completamente plana.
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| No, esta no soy yo. Yo soy más mona, y no iba ni con sandalias de tacón ni con falda, que estábamos a 5ºC |
¡Qué bieeeeeen! ¡Tenía que cambiar la rueda! ¡Con la ilusión que eso me hace! Que conste que sé hacerlo, que en un par de ocasiones ya lo he hecho, pero no en este coche, sino en el anterior.
Al otro lado de la carretera, parado, un Land-Rover con dos fornidos muchachotes que yo no sé si me estarían mirando esperando a ver qué tal se me daba el cambio de rueda o no, pero en mi imaginación así era, y claro, yo pensando: pues os vais a fastidiar que sé hacerlo.
Después de ver dónde estaba la rueda de repuesto –algunos coches la llevan dentro del maletero y otros en la parte baja por fuera, como era el caso–, y de encontrar las herramientas necesarias para soltar las ruedas... Oh, oh... ¿Y desde dónde demontre se accede para soltar la de repuesto? Ahí estaba yo, con el maletero abierto –más vale que no iba lleno de equipaje–, la llave de desatornillar en la mano, mirando por dentro sin poder ver ningún tornillo donde colocarla, y los dos muchachotes que seguían dentro del Land-Rover. En ese momento decidí tragarme mi autosuficiencia y mi orgullo y dirigirme hacia ellos para preguntarles a ver si sabían cómo se soltaba la rueda de repuesto. Muy solícitos ellos se bajaron del Jeep al unísono, deseosos de ayudar a una estupenda y bellísima mujer como yo, y se pusieron manos a la obra.
La rueda ya la soltaron, y sin yo pedírselo –os lo prometo– empezaron a cambiarla. Pero... ¿Y el gato? ¿Dónde estaba el gato? Supongo que como Xana estaba dentro del coche debía estar bastante escondido sin atreverse a salir. Más vale que al asumir ellos el papel de mecánicos tomé yo el de directora de operaciones y utilizando mi lógica conseguí encontrar el gato, y el punto exacto donde colocarlo, porque en eso andaban un poco perdidillos. Vamos que entre los tres formamos un eficientísimo equipo, yo poniendo la cabeza, y ellos la mano de obra, y sin habérselo pedido explícitamente me cambiaron ellos la rueda, así que les estoy muy agradecida.
Al final, entre ponte bien y estate quieto para cuando llegué a casa eran ya casi las 18:30 y ni peli, ni flowers, así que lo mejor para terminar la tarde de una forma algo más agradable era endulzarla con una buena taza de chocolate hecho bien espeso (sin coñac, eh), y eso es lo que hice. Read more...
A la vuelta de la esquina.
>> viernes, 17 de diciembre de 2010
Aprovechando las fechas que se aproximan, que las tenemos a la vuelta de la esquina, aquí os dejo el villancico Joxe Mari el Aizkolari, filmado en Baztán, la Ulzama (dos valles de Navarra) y un barrio de Pamplona. Está cantado parte en euskara y parte en castellano, todo con subtítulos.
De paso os transmito mis mejores deseos para estos días.
A mi no se puede decir que me gusten estas fiestas, pero es que viendo a estos niños cantar me troncho. Hay alguno que no tiene desperdicio. Espero que lo disfrutéis.
Notas sobre la censura de libros durante el franquismo en Granada... (Parte 3)
>> martes, 14 de diciembre de 2010
Viene de la entrada anterior
En Barcelona radicaba Iber-Amer, otra Distribuidora de características similares que las de Nuevas Estructuras, aunque su gente bajaba menos al Sur que Latorre, quien, además, estaba muy relacionado con Fondo de Cultura Económica, la magnífica Editorial mejicana recién instalada, a la sazón, en España y de la que era su primer Director Javier Pradera.
Aparte trabajaba Rubiños que era Librero, Presidente Nacional de la Agrupación Sindical de Libreros, del Sindicato Vertical de Artes Gráficas, que importaba paradójicamente, en exclusiva autorizada, los libros editados en español en la Unión Soviética y que pasaban la censura española, aunque, ni que decir tiene, que Rubiños aprovechaba su situación e importaba todos los libros que podía, prohibidos o no. Luego, la distribución era otro cantar...
También solían aparecer viajantes franceses o ingleses que llegaban promocionando libros de sus países respectivos y que después de nuestros pedidos Las Editoriales correspondientes enviaban facturando los libros censurados así mismo con títulos falsos.
Finalmente, algunos Delegados provinciales o regionales (Sevilla) de ciertas Editoriales, conseguían a través de éstas, algunos libros de Editoriales extranjeras y más o menos "malditas". Aquí hay que recordar a J. A. Antón, Delegado en Sevilla de algunas Editoriales catalanas que nos proporcionaba, junto con el nombrado Latorre, los libros de la Editorial Ruedo Ibérico de París. Sin duda es de recordar el día que Antón nos dejó en la Librería 20 ejemplares de "El Opus Dei en España" de J. Infantes, publicada, en efecto, en Ruedo Ibérico. En la misma mañana se vendieron 17 ejemplares en la Facultad de Derecho de Granada. Menos mal que a los pocos días Latorre nos envió otros tantos camuflados entre unas Novedades. En torno a "El Opus Dei en España" tuvieron lugar anécdotas curiosas, propias de aquella esperpéntica situación, protagonizadas, entre otros, por un ínclito catedrático de Historia que venía en la célebre relación de afiliados a la Obra y que se cogió por ello un cabreo de padre y muy señor mío, aunque no tan grande como el que pilló cuando se apercibió de que habían suprimido su nombre en la segunda edición. Del mismo modo trascendió la indignación de Fraga cuando tuvo que afrontar el hecho de la continuidad de la Editorial pese a sus esfuerzos y artimañas para eliminarla.
Continuará en la Parte 4 y última. Read more...
Un Robin Hood contemporáneo
>> domingo, 12 de diciembre de 2010
Esta noche a las 22:00 en la 2 de TVE emiten el documental Lucio, basada en la historia de Lucio Urtubia, considerado un Robin Hood contemporáneo. Lucio Urtubia ha sido un revolucionario, un modesto albañil que a mitades de los 70 puso en jaque a la First National City Bank mediante la falsificación masiva de cheques de viaje por valor de 3000 millones de pesetas, que utilizó para invertir en causas en las que creía.
Albert Boadella, quien estuvo refugiado en su casa, lo define como un Quijote que no luchó contra molinos de viento sino contra gigantes de verdad.
Para los que no lo podáis ver o lleguéis tarde a la noticia, aquí os dejo la primera parte del documental y los enlaces al resto.
Parte 2/9, Parte 3/9, Parte 4/9, Parte 5/9, Parte 6/9, Parte 7/9, Parte 8/9, Parte 9/9 Read more...
Broche de oro para la lectura del Quijote
>> viernes, 10 de diciembre de 2010
Después de la introducción con las peripecias del viaje ha llegado el turno del evento en sí.
Como mis demás compañeros han publicado ya varias fotos de los asistentes a la comida, no pondré fotos de la misma aquí. Si queréis verlas sólo tenéis que pinchar en los enlaces que os llevarán a sus blogs.
Por fin tuvieron lugar los primeros encuentros, con Myriam, Cornelivs y Antonio Aguilera.
| ¿Que no os creéis que hacía frío? Pues mirad la cara de Pablo y de Antonio |
Poco después con Merche, y luego con Bipolar.
Había llegado la hora del encuentro para picar algo (bueno, más bien se había pasado, porque se nos hizo un poco tarde tomando una cervecita y llegamos con un ligero retraso) y conocer a otros amigos blogueros que también habían venido de víspera: Firvulag (José Manuel) y su mujer Mª Amparo, Aldabra (Esther) y Congo– y con algún autóctono –Paco– y por supuesto, Pedro, nuestro profe, que a punto estuvo de llegar a los postres porque Renfe quiso dejarlo tirado en un lugar de Castilla León de cuyo lugar no es que no quiera sino que no puedo acordarme. El frío de Burgos era helador (esa noche se llegó a los -6ºC), pero el calor del encuentro lo compensaba todo.
Para asegurarme que se fijaran en mi cuando llegara utilicé la estrategia de con un golpe de codo, o de bolso, o vaya usted a saber de qué (lo mismo fue con el trasero y no me di cuenta), tirar el perchero que estaba cargadito de abrigos y se encontraba a la entrada del pequeño comedor privado en el que nos habían ubicado. La camarera tuvo suerte de en ese momento estar en la cocina, porque si no igual tenemos que asistir a sus exequias. Como con las emociones de todo el mundo en ese primer encuentro no estaba segura de que todos se hubieran percatado de que yo había llegado decidí, involuntariamente, tirar también por tierra una silla con bolso, abrigo y demás accesorios que llevaba incorporados. Pero, ¿y si todavía había alguien que no se había dado cuenta de que yo estaba allí? Pensé que estaría bien tirar también una copa por si las moscas, aunque en el último momento me arrepentí y puede cogerla al vuelo antes de que impactara contra la mesa. Os prometo que hasta ese momento sólo había bebido una cerveza. Después de esta accidentada presentación en sociedad ya me pude sentar a cenar tranquila, y os aseguro que me comporté y no tiré ya nada más (creo, si no Bipo, que me vigilaba de cerca, ya me corregirá).
Visto el ambiente que teníamos nadie habría dicho que nos acabábamos de conocer en persona.
La gran mayoría se retiró después de cenar para estar bien descansaditos al día siguiente, pero Merche, Pablo, Bipo y una servidora preferimos conocer un poco "Burgos la nuit" e ir a tomar una copa, hacer unas risas y echar unos bailes a un pub que conocía Bipo. Había que ver a la de la contractura lumbar (Merche) cómo bailaba.
| No quiero ni imaginar cómo habría sido si no llega a tener contractura |
Se las bailó todas, no se perdió ni una. Eso sí, luego de camino al hotel se aferraba a mi brazo como si le hubieran puesto Loctite porque le dolía la pierna y no podía andar deprisa.
El pobre Paco, también iba a venir, pero por algún malentendido no nos acabamos encontrando después de que les llevara a Myriam y a Antonio al hotel, y con las temperaturas que teníamos no era plan de andar por la calle buscándonos. Por cierto, quiero resaltar que tanto PACO como BIPO se han portado con nosotros de forma IN-SU-PE-RA-BLE, siempre haciéndonos ver su disponibilidad para llevarnos, traernos, organizar la cena, la comida del sábado, acompañarnos de marcha... Vamos, de MATRÍCULA DE HONOR.
| Una bonita estampa del río Arlanzón nevado |
| El sábado, un día frío pero precioso |
El sábado amaneció el día precioso, con un sol radiante, eso sí, con unas temperaturas heladoras, y como estábamos citados a las 12 en una cafetería en el Espolón allí que fuimos para encontrarnos con algunos del día anterior y los que llegaban ese día: Abejita (Mª Ángeles), Ele Bergón (Luz), que vino con su marido y su hijo, Pancho (Celestino), Manolo, Marina, Cain (a estos tres no tenía el placer de conocerlos), y Begoña, la mujer de Paco.
Fue gracioso verle entrar a Luz con la sonrisa dibujada en la cara, encaminada como una flecha hacia los que allí estábamos y mirándonos a todos diciendo nuestros nombres: tu eres fulanita, tu menganita, tu zutanita... No se le escapaba ni uno. Allí hubo abrazos, besos (todos castos, que conste), risas, conversaciones con unos, con otros... No dábamos abasto para compartir con cada uno de los presentes. Entre charla y charla, sin darnos cuenta nos dio la hora de ir a Ibeas de Juarros, al restaurante La Cantina para degustar la sabrosa Olla Podrida. ¡Qué buena! Allí nos encontramos también con Fernando Portillo a quien tampoco conocía.
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| Los tropiezos de la Olla Podrida (Foto hecha por Manolo) |
En la foto podéis ver los sacramentos de la Olla, pero antes habíamos comido ya las alubias con sus guindillicas.
Por si nos habíamos quedado de hambre, además del postre servido por el restaurante pudimos degustar Halva de sésamo que había traído Myriam de Israel y unos Turrolates de Priego de Córdoba traídos por Antonio Aguilera. Todo delicioso. Y para ayudar a pasar todo un exquisito moscatel que había traído José Manuel y un licor de hierbas que hace Manolo. Vamos, que a falta de un postre tuvimos tres y licores varios además del cava.
Hubo momentos para recordar a los ausentes, leer sus misivas, aplaudirles y brindar por ellos. Fueron momentos muy emotivos.
| Antonio leyendo la carta de Tucci |
Pedro también nos adelantó algo de los nuevos proyectos, y tuvimos la entrega del Oscar al mejor conductor de Lectura colectiva virtual del Quijote. En realidad era una estatuilla del Quijote que el desocupado lector Paco regaló a nuestro Profe, pero ¿a que parece un Oscar?
| And the Oscar goes to...¡¡¡ PEEEEDROOOO!!! |
Seguramente muchos estaréis pensando que después de semejante comilona no podríamos movernos, pero nada más lejos de la realidad, y si no lo creéis mirad esta foto que no sé quien me tomó mientras hacía unos ejercicios de calentamiento (ya os he dicho que hacía muchísimo frío, ¿o no lo he dicho?).
| Haciendo unos estiramientos después de la comida |
Podréis ver que estoy en plena forma, y lo mismo que yo todos los demás.
| Para que veáis que no os engaño lo más mínimo cuando digo que hacía frío |
Llegó el triste momento de la despedida. Algunos regresaban a sus lugares de origen, otros se quedaban en Ibeas que era donde estaban alojados, y el resto volvimos a Burgos a tomar una cervecita y seguir con nuestras charlas y risas. Poco a poco algunos se fueron marchando y al final, nos quedamos los mismos que la noche anterior (¿por qué será?), menos Merche. Ésta vez se nos unieron Pedro, Antonio y Myriam. Como ya habíamos hecho nuestros ejercicios después de comer, no hubo necesidad de ir a bailar, sólo a tomar algo, a jugar un poco con la nieve, y a patinar con una señora con paraguas, ¿verdad que sí Pablo y Mayte? jejejejeje.
| Bipo y Cornelivs patinando sobre hielo |
Y como todo lo bueno llega a su fin, en esta ocasión también llegó. Las horas habían pasado a la velocidad del rayo. Fueron pocas y cortas para poder compartir con tanta gente. Nos queda la ilusión, la alegría y un grato recuerdo de los momentos vividos y la esperanza de que haya otras próximas ocasiones.
El domingo ya todos regresaron a sus casas excepto Myriam y yo que nos quedamos haciendo un poco de turismo y conociendo la ciudad un poco más a fondo. Read more...
Previos al broche de oro para la lectura del Quijote
>> miércoles, 8 de diciembre de 2010
Ya de vuelta de mi viaje os voy a contar un poco cómo han transcurrido estos días.
El pasado día 3 era la fecha establecida para iniciar mi periplo por tierras burgalesas con motivo de la celebración del final de la lectura del Quijote. El evento principal, la Olla Podrida (ver receta aquí), sería el sábado 4, pero yo había decidido ir de víspera aprovechando que en Navarra era festivo. Los meteorólogos (éstos son como los controladores aéreos, que siempre amenazan cuando hay un puente o vacaciones), compinchados con los encantadores malandrines, llevaban toda la semana amenazando con fríos polares e intensas nevadas, y si bien los fríos sí que los llevábamos sintiendo unos días, las nevadas no acababan de llegar. Pero, ¡Oh, sorpresa! El día 3 cuando me levanto y miro por la ventana –es lo primero que hice, como si intuyera algo– ésta es la maravillosa escena que vieron mis ojos.
| Así estaba la calle a las 9:30... |
Maravillosa si hubiera sido en un fin de semana normal y corriente, donde no hay ningún plan hecho, todos los quehaceres se limitan a quedarse en casita al calor de la calefacción, o como mucho ponerse los esquís y salir a dar un paseo por algún parque; pero ese día no era tan maravillosa cuando había en ciernes un viaje en coche nada menos ¡que a Burgoooos! Yo me decía: si en Pamplona está así, cómo estará en Burgos, y cómo estará la carretera. Así pues, lo primero que hice fue encender la radio, la televisión, el ordenador... cualquier aparato que me pudiera dar alguna información sobre el estado de las carreteras. En ninguno de ellos daban problemas en las carreteras por las que yo tenía que circular, así que decidí que mis planes seguían adelante, lo único que me quedaba por solucionar era saber cómo estaba el acceso al pueblo donde Xana (mi perrita) se iba a quedar en casa de unos amigos, un pueblo a tan sólo 10 Km. de mi casa pero con una hermosa cuesta de 1,5 Km desde la carretera general. Llamada telefónica y lo que me imaginaba, el quitanieves no había pasado y estaban incomunicados. Había que esperar a que les limpiaran la carretera. Como todavía era temprano ellos me avisarían cuando estuviera limpia. La nieve seguía cayendo con fuerza durante toda la mañana.
| ... y así nevaba a las 12:00 |
Yo mientras tanto hice varios intentos infructuosos de buscar otra alternativa para dejar a Xana, todo el mundo tenía planes.
Los nervios se me iban apoderando por momentos viendo mis planes truncados.
A la una de la tarde, todavía no había recibido noticias, así que les vuelvo a llamar y me confirman que siguen igual o peor que unas horas antes. Ellos me insistían en que cómo me iba a ir a Burgos con la que estaba cayendo, que era muy peligroso ponerme así en carretera, pero mis noticias eran que las carreteras principales seguían estando bien. Se me ocurrió que la solución podía ser ir hasta el cruce de la carretera general y dejar el coche al inicio de la entrada a la carretera que va al pueblo, y desde allí subir el kilómetro y medio andando, pero YO ME IBA A BURGOS SÍ O SÍ. Así que ni corta ni perezosa busqué las polainas (había más de un palmo de nieve) y empecé mi aventura. Cualquiera que me viera subir por aquella carretera seguro que pensó que no estaba muy bien de la cabeza, y es que la estampa era como para reírse un rato: el plumífero, las botas de monte, las polainas, el gorro, la bufanda, el paraguas, el bolso colgando al hombro, una mochila a la espalda con los enseres de Xana (ella también tiene su equipaje, a ver que os habéis pensado: la comida, la cama, el recipiente para comer, una toalla para secarla...) y otra mochila más pequeña puesta por delante con Xana dentro (la pobre, con el tamaño que tiene, no puede andar con esas alturas de nieve, se hunde hasta la tripa y se queda atascada). Ya siento no tener foto, pero sólo me hubiera faltado la máquina colgada del cuello. Éste es el único documento gráfico que os puedo ofrecer. El resto lo tendrá que poner vuestra imaginación.
| Falta la mochila a la espalda y el bolso colgando al hombro |
Más vale que mis amigos salieron a mi encuentro y sólo tuve que hacer la mitad del camino, porque yendo en coche nunca me había dado cuenta de lo empinada que era aquella cuesta. Ya por fin enfilo la carretera de vuelta al coche y, ¡oh, oh!, qué ven mis ojos a lo lejos... Un camión atascado en la nieve justo por donde yo tengo que salir. Más vale que según me acerco veo que por un lateral todavía queda un hueco por el que puedo pasar, con mucho cuidado, eso sí, que está lleno de nieve. Llego al coche, me deshago del equipo de alta montaña, me pongo cómoda para conducir y sigo adelante.
¿Pero creéis que ya todo estaba solucionado? No hombre, no, habría sido demasiado sencillo. Nada más salir a la general, estando en marcha se me pliegan los retrovisores (los espejos de mi coche son eléctricos y cuando lo cierras los espejos se pliegan). A ver a dónde iba yo con los espejos totalmente doblados... Pues a ningún sitio. Inmediatamente paro en el arcén e intento ponerlos bien con el mando a distancia, abriendo y cerrando las puertas, pero no hay tu tía. Al final a la fuerza (para eso bruta soy un rato) consigo ponerlos bien y ¡¡POR FIIIIN!! a las 14:30 pude ponerme en camino hacia Burgos.
Afortunadamente la carretera estaba estupenda y no tuve ninguna otra incidencia hasta llegar a Burgos, donde la señorita del GPS, que como sabéis la tiene tomada conmigo, volvió a intentar perderme, pero como ya la conozco me di cuenta enseguida cuando insistentemente (ya sabéis lo pesadas que son esas voces robóticas que salen del GPS) intentaba hacerme seguir por una calle que estaba cerrada por obras, y pude preguntar a tiempo para que me indicaran la dirección correcta.
NOTA II: Si alguno de los participantes en el condumio tiene a bien prestarme una foto de la olla podrida para ilustrar la próxima entrada se lo agradeceré. Si no os la tendré que robar, y ya sabéis que eso está muy feo. Os pesaría en vuestra conciencia por los tiempos de los tiempos jejejejeje.
Celebraciones del segundo cumpleblog
>> viernes, 3 de diciembre de 2010
Hoy es mi cumpleblog. Dos años ya desde que empecé en éste mundo.
La circunstancias han querido que éste cumpleaños lo vaya a celebrar rodeada de un numeroso grupo de amigos que he conocido a través del blog y de la lectura colectiva del Quijote que el Profesor Pedro Ojeda ha dirigido desde La Acequia., y es que precisamente éste ha sido el fin de semana elegido para, con una comida, poner el broche final a esta aventura quijotesca que ha durado dos años y medio y nos ha unido, aunque yo me incorporé en Enero de éste año. Como es lógico la fiesta empezará ya desde hoy aprovechando el largo puente que tenemos por delante (esperemos que la climatología no nos ponga grandes impedimentos).
Para celebrarlo con todos los demás y para que os entretengáis mientras estoy ausente os voy a invitar a una pequeña sesión de cine con un trocito de tarta (sí, ya sé que sobran velas, pero es que no he encontrado sólo con dos)
y una copita de cava. Chin-chin
Al principio, como imagino que os habrá pasado a todos, o por lo menos a la mayoría, apenas si tenía visitas. Por eso he querido recuperar esta entrada, que fue la primera que publiqué y que creo que merece la pena y pienso que os puede gustar. No sé cuanta gente la habría visto en su día, pero a juzgar por el nº de comentarios (cero) intuyo que no mucha.
Espero que la disfrutéis, y nos vemos a la vuelta.










