Hagámonos pastores, Sancho. Capítulo II-67

>> jueves, 16 de septiembre de 2010

Don Quijote se encuentra abatido después de haber sido derrotado por el Caballero de la Blanca Luna y verse obligado, en cumplimiento de su palabra, a retirarse durante un año de las andanzas de caballería.

De camino a su casa arriban al mismo lugar en donde anteriormente se encontraron con un grupo de doncellas y mancebos, ataviados como zagalas y pastores, dispuestos a representar la pastoral Arcadia. A raíz de este recuerdo, a DQ se le ocurre la feliz idea de convertirse en pastores:


Fachada en Puerto Lápice

Yo compraré algunas ovejas, y todas las demás cosas que al pastoral ejercicio son necesarias, y llamándome yo el pastor Quijotiz, y tú el pastor Pancino, nos andaremos por los montes, por las selvas y por los prados, cantando aquí, endechando allí, bebiendo de los líquidos cristales de las fuentes, o ya de los limpios arroyuelos, o de los caudalosos ríos. Daránnos con abundantísima mano de su dulcísimo fruto las encinas, asiento los troncos de los durísimos alcornoques, sombra los sauces, olor las rosas, alfombras de mil colores matizadas los estendidos prados, aliento el aire claro y puro, luz la luna y las estrellas, a pesar de la escuridad de la noche, gusto el canto, alegría el lloro, Apolo versos, el amor conceptos, con que podremos hacernos eternos y famosos, no sólo en los presentes, sino en los venideros siglos.

Entra así en un estado de ensoñación, imaginando cómo sería su vida, las pastoras que serían sus amantes, que no serían otras que Dulcinea y Teresa Panza. Cada uno de los personajes de esa escena tendría su amante, excepto el cura "por dar buen ejemplo" (como diría Merche: ejem... ejem...), con músicas interpretadas por todos los instrumentos pastorales...

Con el parón forzoso de un año, DQ ve que su fantasía de ser Caballero se le viene abajo, pero necesita seguir soñando, y tanto él como Sancho van entrando cada vez más en ese mundo ficticio que, por unos momentos, les hace salir del abatimiento. No es, sino la tan conocida afición de Sancho por los refranes, la que, por llevarles a una pequeña discusión, les hace volver a la realidad.

¿Quién no ha soñado despierto alguna vez como revulsivo (Antonio, con tu permiso te tomo prestada la palabra) ante un revés de la vida?
Normalmente, se tiende a pensar que cuando soñamos despiertos lo que hacemos es desconectarnos del mundo y dejar descansar el cerebro, pero parece ser que lo que sucede es todo lo contrario, y que incluso podría ser una muy buena herramienta para ayudarnos a solucionar problemas, al permitirnos imaginar el futuro.

Yo no sé si Cervantes intuiría ya esta teoría, pero lo cierto es que, al menos en este capítulo, soñar despierto e imaginar un mundo idílico le sirve a DQ para subir un poco el ánimo, que buena falta le hacía.

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Luis de Ocharan fue un fotógrafo bilbaino de finales del S.XIX principios del XX que recreó varias escenas del Quijote para fotografiarlas.
Durante estos días y hasta el 26 de Septiembre se pueden contemplar en el PHOTOMUSEUM de Zarautz.
Aquí os dejo una pequeña muestra por si alguien se anima.


13 comentarios:

Paco Cuesta 17 de septiembre de 2010 10:20  

En estos trances quizás le convenga a don Quijote en vez de velar soñar como afirmas.

Ana Belén 17 de septiembre de 2010 10:40  

Deberíamos soñar más a menudo...aunque hay que saber bajar de la nube cuando hace falta (lo digo por experiencia, me evado con una gran facilidad, y a veces eso me ha dado algún problemilla que otro jaja).Muy buen post.Un beso

pancho 17 de septiembre de 2010 11:59  

El oficio de pastor se adapta perfectamente a la situación de Don Quijote desarmado, cambia la lanza por el cayado en su empeño de guiar y proteger a los desfavorecidos, aquí cabras y ovejas descarriadas.

El clero siempre con privilegios; sin ataduras.

Buen hallazgo, el Quijote siempre fuente de inspiración para los artistas.

Kety 17 de septiembre de 2010 14:05  

Don Quijote, ni soñando acierta. ¡Pobre!
Hay que reconocer que es un poco cansino con los azotes.
Besos

nocheinfinita 17 de septiembre de 2010 15:57  

Soñar despierto... lo mejor. Así evitamos las pesadillas.

Buena exposición de fotos.

Besos

noche

Myriam 18 de septiembre de 2010 10:14  

De acuerdo con la neurocientífica Kalina Christoff y otros académicos en la msima línea. Es entonces cuando aflora mejor nuestra creatividad y capacidad para solucionar problemas libre de censuras, de juicios y prejuicios.

En el caso de DQ, éste se sirve de la ensoñación como último reducto para no dejarse abatir totalmente por la tristeza, la deseperanza... la melancolía, cuando ya todo se ha perdido.

Besos

Abejita de la Vega 18 de septiembre de 2010 21:57  

El sueño pastoril le aleja de momento de las lúgubres reflexiones. Sancho muestra su entusiasmo para animarle y lo consigue. Le da una lección filológica y todo.
Soñar un poco es bueno...
Un abrazo

rosa mis vivencias 18 de septiembre de 2010 23:38  

ASUN;
No me he leído el QUIJOTE,es una asignatura que tengo pendiente.
Te encontramos a faltar en la plaza.
Un abrazo.
Rosa.

Manuel de la Rosa -tuccitano- 19 de septiembre de 2010 09:53  

Vuelve poco a poco al lugar de origen, cuanto más cerca más cuerdo...ahora que la derrota le ha quitado la venda de los ojos...besos (voy a ver las fotos....)

Pedro Ojeda Escudero. 20 de septiembre de 2010 00:13  

En el Quijote, Cervantes demuestra estar siempre muy cerca de las emociones de la gente y trabajarlas desde la literatura: sin duda, estaba en su cabeza la ensoñación como forma de escapar de la realidad, como bien analizas.

Kety 24 de octubre de 2010 15:09  

Cervantes supo escoger el personaje adecuado para trasmitir lo que pensaba de la sociedad, sin miedo a ser atacado -censurado-. Mediante un LOCO SOÑADOR. y lo logró.

Besos

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