Concreción del desafio y lectura de cartas. Capítulo II-52

>> sábado, 5 de junio de 2010

Aportación a la lectura colectiva del Quijote que el profesor Pedro Ojeda dirige desde La Acequia.


Don Quijote está harto de estar ocioso, como buen caballero necesita un poco más de acción, como por ejemplo ir a fiestas a Zaragoza (un poco juerguista me parece a mí que es ese Quijote).

Doña Rodriguez se postra ante Don Quijote


Así pues decide planteárselo a los duques para contar con su venia, pero es interrumpido por doña Rodriguez, que "se le echó a los pies tendida de largo a largo, la boca cosida con los pies de don Quijote, y daba unos gemidos tan tristes, tan profundos y tan dolorosos, que puso en confusión a todos los que la oían y miraban", y su hija, enlutadas ambas de arriba a abajo. Doña Rodriguez ha sabido de la intención de DQ de abandonar el castillo y quiere recordarle la promesa que había hecho de buscar justicia para su hija haciendo que aquél mal labrador que la ha deshonrado se case con ella, que eso es lo que le prometió antes de yogar con ella. Le confiesa que no tiene ninguna confianza en que el duque haga justicia: "pensar que el duque mi señor me ha de hacer justicia es pedir peras al olmo". Recordemos que el mozo en cuestión es el hijo de un labrador riquísimo que está en una aldea del duque y que doña Rodriguez ya le ha pedido a éste en repetidas ocasiones que interceda para que el muchacho se case con su hija, pero el duque se ha hecho el sordo porque, por cuestiones económicas, le interesa estar a buenas con el padre, es por eso que dona Rodriguez se lo pide a DQ. Digo yo que será que en aquella época los mandamases actuaban según sus intereses, es decir, lo mismo que ahora.
DQ le dice que así hará, pero que más le hubiera valido a su hija "no haber sido tan fácil en creer promesas de enamorados, las cuales, por la mayor parte, son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir", o sea, no ser tan ligerita y tan ingenua. DQ tiene intención de desafiar al susodicho, y en caso de que se niegue a cumplir lo prometido, acabar con su vida.
El duque se ve puesto en evidencia y no le queda más remedio que decir que él facilitará las cosas y será él mismo quien lo localice y se lo comunique.
DQ firma el desafío lanzando un guante en medio de la sala, guante que recoge el duque en nombre del desafiado.

El desafío está hecho


El desafío tendrá lugar con "lanza y escudo, y arnés tranzado". A partir de aquel momento fueron tratadas como "señoras aventureras que venían a pedir justicia a su casa; y así, les dieron cuarto aparte y las sirvieron como a forasteras, no sin espanto de las demás criadas, que no sabían en qué había de parar la sandez y desenvoltura de doña Rodríguez y de su malandante hija."

Llega después un correo con las cartas de Teresa Panza para "la duquesa tal, de no sé dónde" y para "su marido Sancho Panza, gobernador de la ínsula Barataria."

Lectura de las cartas

En la primera le agradece los regalos que le ha enviado y las atenciones para con su marido (qué inocente) cuando los demás lo consideran un porro. Le comunica su intención de trasladarse a la corte, para lo cual necesitará que su marido le mande unos dinerillos, y caso de que no quiera que vaya, que se lo diga con tiempo. Del tema de las bellotas le dice que no ha sido buen año, pero aún con todo ella misma ha recogido medio celemín, aunque no son tan grandes como ella quisiera.

Con el permiso de DQ abren la de Sancho. Le dice lo contenta que está de las noticias que ha recibido: "pensé allí caer muerta de puro gozo, que ya sabes tú que dicen que así mata la alegría súbita como el dolor grande." A Sanchica incluso "se le fueron las aguas sin sentirlo, de puro contento." Le da las últimas noticias del pueblo, vamos, los cotilleos. Puede que este sea el inicio de las revistas del corazón.


Y como no hay dos sin tres llega una tercera persona a interrumpir, otro correo con la carta de Sancho para Don Quijote. Cuando la leen se dan cuenta de que Sancho no es tan porro como creían.

La duquesa con las bellotas y el queso

La duquesa quiere saber todos los detalles de la visita del paje a Teresa, así que se retira con él para que le cuente con pelos y señales, y ya de paso le da los obsequios que esta le envía: las bellotas y un queso.

En el próximo capítulo veremos como Sancho da por finalizado el gobierno de la ínsula.

15 comentarios:

pancho 5 de junio de 2010 13:06  

Aparece la hija con la madre para torcerle los planes al hidalgo. Los arañazos del gato y la posterior recaída de los pellizcos de las damas lo han tenido confinado más de lo deseable. DQ aún siente la llamada de la caballería andante, todavía le hierve la sangre de su ensoñación.

El duque se aprovecha y no pierde la oportunidad de que siga la función.

Muy bien seguida la acción del capítulo con tu secuencia de grabados.

Un abrazo

dondelohabredejado 5 de junio de 2010 19:49  

Qué lindo seguir por acá la lectura, con el relato que hacés es más fácil que ir al texto ...ja ja, no es de fiaca, realmente no tengo nada de tiempo, sinó seguro me habría encantado participar de un proyecto tan interesante.
Muy lindas ilustraciones.
Te felicito, muy buen trabajo.
Un abrazote grandote.

Manuel de la Rosa -tuccitano- 5 de junio de 2010 20:12  

Poco a poco la burla se va haciendo tan grande, que el duque en un principio no sabe si lo que acontece es parte de la burla o no...de todas formas ...menos mal que esto va acabando...besos

nadasepierde 6 de junio de 2010 18:56  

DQ dijo:"... no haber sido tan fácil en creer promesas de enamorados, las cuales, por la mayor parte, son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir"... mas le hubiera valido! DQ es un conocedor del alma humana.

un beso

Antonio Aguilera 6 de junio de 2010 20:38  

El "Pepito Grillo" particular de don Quijote le mete prisas para que abandone la vida ociosa.
La aventura le viene sin buscarla: allí aparecen las dos cucarachas enlutadas suplicándole revancha y justicia a nuestro hidalgo.

Me parece a mí que la hija de la Rodri era un poco "facilona", que se sabía lo que hacía. Después no vale lamentarse...
Hoy en día estos problemas no existen: van los chicos-as un día con uno, al siguiente día con otro-a; y sin problemas de agravio.

Besos Asun

zarina 7 de junio de 2010 12:02  

TUS REFLEXIONES CONMUEVEN MI ALMA DE VIAJERA NOSTALGIOSA. TE AGRADEZCO QUE COMPARTAS TAN PROFUNDAS PALABRAS.
Auf wiedersehn! VIELE KÜSSE
AMALIA
TE ESPERO EN MI HUMILIDE BLOGS.

Asun 7 de junio de 2010 17:20  

PANCHO: Ese duque está a la que salta para meter su cuña publicitaria a la menor ocasión. Besos

MARINA: Muchas gracias, pero leer el Quijote así es hacer un poco de trampa eh jejejejejejeje. Un beso

TUCCI: El duque ha preparado tantas que ya no lleva la cuenta y se le escapa si son de su cosecha o no. Un beso

NOCHE: Muchas gracias. Un beso

ABU: Lo mismo digo. besos

NADASEPIERDE: Ayyyy... pero ¿Y quién se resiste a la tentación? jajajaja. Besos

ANTONIO: Facilona, facilona.... ya estamos echando la culpa a la jovenzuela,como si él no tuviera la misma parte de responsabilidad. La chiquilla sólo se dejó querer. Un beso

ZARINA: Bienvenida a mi blog. Me alegro de que te haya gustado lo que has visto. Pasaré a visitarte en cuanto pueda. Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. 7 de junio de 2010 22:07  

No sé yo si el Duque se ve puesto en evidencia, en el fondo creo que le da igual todo con echar un rato divertido.
Buen comentario, Asun.

Myriam 8 de junio de 2010 09:04  

PObre Teresa, la ilusión que se hace con la buena nueva....

Y seguro, la dueña Rodriguez no va a desperdiciar ocasión de bien-casar a su hija. Además ésta es una buena ocasión para que DQ vuelva a ocuparse de Caballero Andante. Tanto "descanso" y maltrato en casa de los duques no le está sentando bien.


Besos

Abejita de la Vega 8 de junio de 2010 18:43  

Dices que "será que en aquella época los mandamases actuaban según sus intereses, es decir, lo mismo que ahora". Lo mismo, lo mismo.
Por eso, Doña Rodríguez sabe que el duque no va a ayudarla y desesperada se echa a los pies de don Quijote e incluso se pone a hablar con el lenguaje de los libros de caballerías. No es Sancho el único quijotizado.
Un abrazo, Asun.

Asun 9 de junio de 2010 00:02  

PEDRO: Hombre, un poco ya le habría fastidiado que le dijeran las verdades bien dichas delante de todos ¿no?. Aunque vete a saber con lo vivo que era... Besos

MYR: Si bien casar se entiende como la posición económica, entonces sí. Pero qué triste, estar enamorada sólo del dinero. Besos

ABEJITA: ya vemos que nuestros gobernantes han evolucionado muy poco en todos estos siglos. Un abrazo

Paco Cuesta 10 de junio de 2010 16:52  

Madre e hija reinas por un día, su vida está necesitada de algun estímulo y en éste punto tienen la necesidad de creer.

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