Sancho de ronda por la ínsula. Capítulo II-49

>> viernes, 14 de mayo de 2010

Aportación a la lectura colectiva del Quijote que el profesor Pedro Ojeda dirige desde La Acequia.



Sancho en cuanto tiene ocasión vuelve a quejarse de que lo están matando de hambre, y aprovecha que el doctor Pedro Recio ha vuelto a entrar en la sala después de leer la carta del duque para hacerle saber que le desea el mismo sufrimiento que él está padeciendo. Sancho habla con tal propiedad y de forma tan elegante que todos los que le escuchan no dan crédito. Sólo puede ser debido a que “los oficios y cargos graves, o adoban o entorpecen los entendimientos”, y en su caso se los han debido de adobar.

Tanto insiste que finalmente el doctor Pedro Recio accede a darle de cenar, y de esta forma nuestro querido gobernador se calma un poco, esperando ansiosamente el momento de la cena, horas que se le hacen eternas: “esperaba con grande ansia llegase la noche y la hora de cenar; y, aunque el tiempo, al parecer suyo, se estaba quedo, sin moverse de un lugar, todavía se llegó por él [el] tanto deseado”.


Sancho disfruta del salpicón de vaca y de las manos de ternera.
 Dibujo de Tony Johannot (1803-1852)


La cena consistió en “un salpicón de vaca con cebolla, y unas manos cocidas de ternera algo entrada en días”, platos que Sancho disfruta como si se tratase de deliciosas exquisiteces semejantes a “francolines de Milán, faisanes de Roma, ternera de Sorrento, perdices de Morón, o gansos de Lavajos”. Los francolines debían de ser un bocado muy apreciado por tener una carne sabrosísima y considerada un artículo de lujo. En realidad Sancho no sólo es feliz con el menú que le dan sino que lo prefiere a cualquier otro manjar al que su estomago no está acostumbrado, y así se lo comunica al doctor. A él que le tengan el estómago contento y él “gobernará sin perdonar derecho ni llevar cohecho".


Su intención es dejar la ínsula limpia de gente vaga y sin ganas de trabajar y “favorecer a los labradores, guardar sus preeminencias a los hidalgos, premiar los virtuosos y, sobre todo, tener respeto a la religión y a la honra de los religiosos” Me da la sensación de que Cervantes vuelve a utilizar su ironía para cuestionar a la nobleza y al clero.
En este punto del relato parece que hay un pequeño desliz porque vuelve a decir Cervantes que le dan la cena a Sancho, o sea, que debe de cenar dos veces –anda que no estará contento ni nada.

Después de cenar sale a hacer ronda a las calles de la ínsula acompañado por todo su séquito. Le intentan poner a prueba de nuevo para burlarse de él.


Juicio del jugador y el mirón

En primer lugar se encuentran con dos hombres que se baten a cuchilladas. Sancho, como gobernador, interfiere para solucionar el problema. La cuestión es que uno de ellos acaba de ganar, al parecer de forma no del todo limpia y con el apoyo del otro, más de mil reales en una casa de juego. El segundo esperaba que le diera por lo menos ocho reales, alegando que es honrado y que no desempeña trabajo alguno ni tiene bienes, ya que sus padres no le enseñaron oficio ni le dejaron nada –es decir, se trata de uno de esos personajes de los que Sancho quiere limpiar la ínsula–, pero el primero sólo quiere darle cuatro. Después de escuchar a las dos partes Sancho dictamina que el primero debe darle cien reales, mas otros treinta para los pobres de la cárcel, y el segundo, con esos cien reales, deberá abandonar la ínsula al día siguiente y no volver en diez años, a no ser que quiera ver su cabeza en la picota.
Sancho manifiesta su intención de cerrar las casas de juego porque considera que son perjudiciales, pero se encuentra con que no le va a resultar tan fácil, por lo menos con esta, ya que pertenece a un gran personaje. Vemos que las cosas han cambiado poco desde la época de Cervantes hasta nuestros días, ya que hoy en día los poderosos siguen gozando de ciertos privilegios administrativos de los que no goza el común de los mortales.


El mozo apresado por el corchete
Dibujo de José Passos (1862-1928)

 En estas están cuando aparece un corchete –o sea, un ministro de justicia encargado de prender a los delincuentes– con un mozo agarrado del brazo. Es un mozo un tanto socarrón y graciosillo que contesta las preguntas de Sancho con mucha sorna y mucho ingenio, reiterando una y otra vez que Sancho no va a poder conseguir que duerma en la cárcel. Y es que lo podrán encerrar y atar pero, según argumenta, si él no quiere dormir, permanecerá en vela toda la noche. A sancho le parece tan ingeniosa la respuesta, además de ver que no contraviene su voluntad, que le deja marchar a su casa.


La ronda rodea a la doncella curiosa.
Dibujo de José Juan Camarón y Meliá (1760-1819)

Al poco rato aparecen otros dos corchetes con otro mozo. Mozo que no es tal sino que es una hermosa moza vestida de hombre. Todos están sorprendidos, incluso los burladores de Sancho, porque la entrada en escena de la moza no está en el guión, así que se encuentran desconcertados. Confiesa que es una doncella, hija de Diego de la Llana, quien la encerró hace diez años después de enviudar. La pobre estaba deseosa de conocer al menos el pueblo donde había nacido: “Cuando oía decir que corrían toros y jugaban cañas, y se representaban comedias, preguntaba a mi hermano, que es un año menor que yo, que me dijese qué cosas eran aquéllas y otras muchas que yo no he visto; él me lo declaraba por los mejores modos que sabía, pero todo era encenderme más el deseo de verlo.” Tal era su deseo que había pedido a su hermano que le prestase algunas de sus ropas para salir al mundo vestida de hombre cuando su padre durmiera. Y así es como habían salido de la casa de su padre, ella con las ropas de su hermano, y él con las de ella, que dicho sea de paso, le quedan como anillo al dedo, porque es barbilampiño y de una belleza cual doncella. Pero cuando apenas habían disfrutado de la escapada habían aparecido los corchetes y la habían llevado ante Sancho. Toda la historia queda confirmada cuando aparecen otros corchetes con su hermano que cuenta exactamente lo mismo.
Los llevan a casa de su padre no sin antes Sancho dejarles claro que “la doncella honrada, la pierna quebrada, y en casa; y la mujer y la gallina, por andar se pierden aína; y la que es deseosa de ver, también tiene deseo de ser vista.” Ahí es nada.

El maestresala queda prendado de la doncella y con intenciones de pedirla en matrimonio y Sancho se acuerda de su Sanchica y piensa que el mozo puede ser buen marido para ella, y ¿quién se va a negar a ser el marido de la hija del gobernador?

Según nos dice Cervantes a Sancho le quedan como gobernador, tal y como se dice en la actualidad, “dos telediarios”. Veremos que pasa en los próximos capítulos.

16 comentarios:

Merche Pallarés 14 de mayo de 2010 15:10  

Me alegro de que lo de la moza vestida de hombre y el mozo de mujer no fuera parte de las burlas grotescas que le gastan a nuestro pobre Sancho. Estoy deseando que deje esa ínsula y nuestros héroes el castillo. Besotes, M.

RICARDO MIÑANA 14 de mayo de 2010 15:32  

Siempre me gusto Cervantes, has
escrito un extenso y buen relato,
un placer pasar por tu bonito blog.
que tengas una feliz semana.
un abrazo.

pancho 14 de mayo de 2010 16:37  

A Sancho que no le vengan con cocina de vanguardia. Le gustan las cosas sólidas, con sustancia y desengañadas.

Bien visto lo de la cena, denota lectura detenida.

Nos sale un tanto moro este Sancho, pero estamos en el XVII y faltaba bastante para la liberación de la mujer. En algunos sitios que bien conocemos, ni ha comenzado todavía.

Buen análisis con grabados que entretienen.
Un abrazo

Cornelivs 14 de mayo de 2010 17:13  

Me gusta tu analisis.

Indudablemente, a Sancho se le conquista con el estómago, pero trata de sobreponerse y demuestra mucho sentido coimún.

Besos...!

nocheinfinita 14 de mayo de 2010 20:30  

Vaya gobernador estaba hecho este Sancho, jajajaj.

Muy entretenido, a ver que pasa en el próximo

Besitos

Pedro Ojeda Escudero. 14 de mayo de 2010 23:08  

En efecto, poco y muy penoso le queda en el cargo a Sancho, por eso mismo Cervantes le deja brillar en este capítulo.

El ave peregrina 15 de mayo de 2010 00:17  

Interesante tu entrada Asun, lo de Sancho sigue siendo la comida...
Y rondaban bastante los corchetes...buscando su cometido...

Me quedo con.

“la doncella honrada, la pierna quebrada, y en casa; y la mujer y la gallina, por andar se pierden aína; y la que es deseosa de ver, también tiene deseo de ser vista.”

Un abrazo amiga.

Manuel de la Rosa -tuccitano- 15 de mayo de 2010 10:04  

Si que le queda poco...pero de todas formas Cervantes ha conseguido ridiculizar a la sociedad poderosa y rica de su época...que solo estaba preocupada por tener y por ser ociosa...un saludo

dondelohabredejado 15 de mayo de 2010 12:57  

Cualquier semejanza con la realidad actual... es mera coincidencia!!
Qué lindo leerte, contar la situación y leer también tu opinión.
Me encanta seguirte en estos post, me encanta el entusiasmo con que has tomado el proyecto.
Me transporto y puedo ver los personajes y situaciones cuando te leo.
Se agradece, y mucho.
Muchos besitos.

Asun 15 de mayo de 2010 18:05  

MERCHE: Por una vez los burladores se han quedado sin saber qué hacer. Nos dice PEDRO que ya falta poco para que se acabe, aunque según sus palabras "penoso". Al final, aunque en otro sitio, seguirá sufriendo. Besotes.

RICARDO: Bienvenido a mi blog. Espero que te guste lo que por aquí encuentres. No bien pueda te haré una visita. Un abrazo

PANCHO: A Sancho le ponen un plato de esos enormes con un pequeño montoncito de comida en le centro y monta en cólera.
Con el tema de la mujer, lo que dices, si hoy, sin ir muy lejos encontramos lo que encontramos, podemos imaginar cómo era en el S. XVII. Besos

CORNELIVS: Sancho tiene más sentido común del que pensábamos. Un beso.

NOCHE: Mejor que muchos de los actuales. Besos

PEDRO: No nos asustes con lo de "penoso", que el pobre ya ha sufrido mucho. Un beso

ASUN: Vaya fracesita, ¿que no? jajajaja. Un beso

TUCCI: Cervantes le da un buen repaso a la sociedad de la época. No se salva nadie. Lamentablemente todavía quedan muchos a los que sólo les preocupa tener y ser ociosos. Besos

MARINA: Ya ves que los tiempos no han cambiado tanto. Muchas gracias por tus lindas palabras. Es un gusto recibir esos ánimos. Besitos

Antonio Aguilera 16 de mayo de 2010 12:19  

No se le pasó por alto a Sancho la idea de convertir al mozo en yerno.
La pela es la pela, que dicen los catalanes.
Gracias Asun por tus palabras en i revulsivo; sé que estáis ahí con el amigo Pedro y seguiré, aunque sea a trancas y barrancas, hasta el final: ocasiones como ésta de leer y comentar el Quijote no se presentan más que una vez en la vida.

Respecto a lo de la rvista "probe" El Espolón, si quieres que te la mande, déjame tus datos postales en mi gmail: anto.aguilera1961@gmail.com
Te la mandaré con mucho gusto...Y GRATIS JAJAJA
Myr ya me mandó su domicilio para que se la remita. Puede tardar un par de semanas.

Espolón tiene un blog algo abandonado que se llama espoloneando.blogspot.com

Besos

Abejita de la Vega 17 de mayo de 2010 16:53  

Asun: Sancho reprende a la doncellita vestidita de varón y le recuerda los "mejores" refranes machistas. El de la pata quebrada, uno de gallinas y otro que viene a decir que la que quiere ver, quiere sr vista. Sancho es hijo de su tiempo y no pretende cambiar lo establecido.Pero demuestra gran sentido común actuando dentro de esasa coordenadas tradicionales. Y los burladores se quedan con las ganas. El mayordomo, lo reconoce: las burlas se vuelven veras.

Pronto los veremos fuera de los territorios ducales, como antes, por campos, caminos y ventas. Un par de telediarios.

Un placer leer tu entrada. Un abrazo, Asun.

Cosmo 17 de mayo de 2010 22:33  

Sí,Sancho es de los que vale más malo conocido que bueno por conocer,no quiere sorpresas con la comida y,menos aún,bromas como las de este supuesto médico.
Y ya en esa época se conocían las perversidades del juego aunque no le llamaran ludopatía.
Muy bueno el resumen.Abrazos

Myr 18 de mayo de 2010 00:38  

Preciosas las ilustraciones.

A mi me gustò mucho la actuaciòn de Sancho en este capìtulo: un Gobernador con sentido comùn y con los pies en la tierra.

Besos

Kety 18 de mayo de 2010 15:13  

Me uno a los comentarios anteriores porque lo han dicho todo. Asun, genial

Un abrazo

Asun 19 de mayo de 2010 00:01  

ANTONIO: Sancho aprovecha la más mínima ocasión para tirar para casa. Tampoco te agobies por seguirnos, a ver si te va a dar un yuyu.
Muchas gracias por la información sobre "El Espolón"

Besos

ABEJITA: Nos escudaremos en que eran otras épocas para poder justificar esos refranes tan machistas. Besos

COSMO: A Sancho dale algo que se pegue al riñón, que es lo que le va. Un abrazo

MYR: Es que Sancho es mucho Sancho. Besos

KETY: Muchas gracias por la visita. Un abrazo

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