Sancho Gobernador. Crónica viajera (2)

>> viernes, 16 de abril de 2010

Aportación a la lectura colectiva del Quijote que el profesor Pedro Ojeda dirige desde La Acequia.


En el capítulo anterior se dirigía Sancho acompañado de mucha gente, y sobre un macho a la jineta, hacia la ínsula de la que había de ser gobernador. Todo esto sucedía mientras yo me encontraba en Tel Aviv.

Aunque yo todavía no había leído el capítulo, ya intuía que esta escena tenía que estar a punto de suceder.
Como tenía la atención puesta en intentar averiguar qué relación podía tener Cervantes con Israel –si es que tenía alguna– iba todo el tiempo con los cinco sentidos bien despiertos (bueno, sobre todo la vista), escudriñando todo aquello que me llamaba la atención.

De repente deambulando tranquilamente con Myr por Rothschild Boulevard apareció ante nuestros ojos una estatua ecuestre en bronce que, no sé si cegada por la oscuridad de la noche (que era ya cerrada, como se puede apreciar en la foto) o trastornada por la lectura del Quijote, dí en interpretar que era nuestro Sancho a lomos de un caballo haciendo su entrada como gobernador en la ínsula que los duques le habían asignado, es decir en Barataria (aunque entonces todavía no sabía el nombre), y así se lo dije toda emocionada a Myr, pensando que habíamos encontrado una pista valiosísima. Pero ella me sacó de mi error: se trataba de Meir Dizengoff, el que fuera primer alcalde de Tel Aviv, y en cuya casa fue declarado el Estado de Israel en el año 1948. Esta estatua fue creada para las celebraciones del centenario de Tel Aviv en 2009.

Si alguien tiene curiosidad por saber cómo fue el procedimiento de creación de  esta escultura (supongo que sirve para cualquier escultura) pinchar aquí.

Meir Dizengoff

Así que bueno, no se trataba de nuestro gobernador, pero sí que era un alcalde, que también es un mandatario y que en definitiva algunas de sus funciones serían bastante similares, por supuesto siempre salvando las distancias propias de ambas épocas, ya que durante su mandato no creo que Meir Dizengoff tuviera que sentenciar sobre asuntos de caperuzas de paño, ni cañahejas destinadas a guardar escudos de oro, o dictaminar si el ganadero y la dueña habían yogado con el consentimiento de ella y bajo el precio acordado (¿tendrá esto algo que ver con hacer yoga?... Perdón, ha sido un lapsus) o él se había aprovechado de su cuerpo forzándola y robándole lo que tenía guardado ha más de veinte y tres años.

A raíz de esta pequeña similitud me pregunté si no habría alguna relación entre Meir Dizengoff y Cervantes o el Quijote. ¿Y sabéis qué? Que sí la hay, ya que el Instituto Cervantes de Tel Aviv —porque en Tel Aviv hay un Instituto Cervantes— se encuentra muy cerca de la céntrica Plaza Dizengoff.

Ya sé que no es gran cosa, pero para ser la primera alarma que saltaba tampoco se podía pedir más.

17 comentarios:

Myr 16 de abril de 2010 22:08  

¡Qué linda caminata hicimos ese día!
Me gustaron mucho los enlaces que pusiste. ¡Mira las cosas que encuentras! Besos

PD. Creo que Dizengoff estaría contento de saberse relacionado con la Obra de Cervantes.

Manuel de la Rosa -tuccitano- 16 de abril de 2010 22:50  

la intoxicación cervantina...que te hace alucinar...!pero como se parece a Sancho! sería el pariente hebreo de nuestro personaje?...besos

El ave peregrina 17 de abril de 2010 00:30  

Bella es la estatua ecuestre...y hermosa figura de nuestro Sancho...quizás un poco mas estilizado...
El viaje se nota que fue bien aprovechado.

Un abrazo Asun.

Merche Pallarés 17 de abril de 2010 07:06  

Buen intercalado de personajes. Seguro que Dizengoff estaría encantado con la comparación, como dice MYR, además con el Instituto Cervantes tan cerca... Besotes, M.

pancho 17 de abril de 2010 10:27  

Cervantes es tan grande que cuenta con una gran capacidad de admisión de historias, a todo se le puede encontrar su relación con él.

Cervantina y original manera de contarnos tu viaje. Los enlaces dicen muchas cosas de ese país.

Un abrazo

Paco Cuesta 17 de abril de 2010 11:34  

Del mismo modo que las diferentes aventuras del Quijote son transportables a nuestros días, seguro que Quijote y Sancho hubieran hecho buen papel en cualquier lugar.

dondelohabredejado 17 de abril de 2010 14:00  

Ja ja ja ja, me has hecho matar de risaaa!!!!
Me recordaste a una amiga que una noche de luna llena habló con la luna y le pidió que le cumpliera tres deseos... y luego se dio cuenta de que le estaba hablando al farol de la plaza!!!
Muy buen post, Nena, interesante el video del proceso de la escultura.
Besitos, shabat shalom.

Abejita de la Vega 17 de abril de 2010 21:24  

Me gusta ese quijotesco ex gobernador de Tel Aviv. Ay, amiga, vamos a terminar viendo Quijotes y Sanchos , en todas partes. A mí me pasa también.
Bella ciudad Tel Aviv. Y ya veo que tuviste una excelente anfitriona.
¿Cómo hubiera juzgado el gobernador , el de la estatua, los tres casos que le plantean a Sancho?

Un abrazo, Asun

Belkis 17 de abril de 2010 23:16  

Gracias por traernos sorbitos de tu viaje por Tel Aviv en compañía de nuestra querida amiga Myr. Seguro que disfrutaron un montón. Pues vaya similitud la de la estatua!!!!
Un abrazo muy grande Asun

Juan Carlos Araya A. 18 de abril de 2010 03:18  

ASun, tantoi tiempo que no venía, no tenía idea que habías viajado a OIsrael, un saludo pa Myr, es muy agradable poder estrechar vínculos con personas a las que conocemos virtualmente, yo viví esa experiencia, por eso te lo comento, seguiremos visitando este viaje que nos estás mostrando
Saludos
JC

Asun 18 de abril de 2010 15:16  

PEDRO: Hasta en la sopa los vemos. Doy fe. Besos

MYR: Muy bonito día el que pasamos, y los siguientes también. Gracias de nuevo. Besotes

TUCCI: A que sí se parece. Yo en cuanto lo vi lo pensé. Besos

ASUN: Sí, un poquito mas estilizado es, pero puede pasar perfectamente. Un abrazo

ADRISOL: Me alegro de que te sirva para aprender. Un beso.

MERCHE: Supongo que sí estaría encantado, pero nos quedaremos con la duda. Besos

PANCHO: Yo creo que aparte de la grandeza de Cervantes, es también la imaginación que le echamos. Abrazos

PACO: Estoy segura de ello. Un abrazo

MARINA: ¿Y se los cumplió? Eso ya sería la bomba. Besos

ABEJITA: La anfitriona excelente. Podemos imaginar cómo lo habría hecho Dizengoff. Un abrazo

BELKIS: Así, dosificado de a poquitos permite disfrutarlo mejor. ¡Vaya si disfrutamos! Un beso grande.

JUAN CARLOS: Bienvenido de nuevo. Ha sido una experiencia muy bonita. Un abrazo.

Montserrat Sala 18 de abril de 2010 22:37  

Que absurda relación! Me ha dado un ataque de risa, de los buenos.
Espero que te saques otro as de la manga, lo ala autética verdad si es que existe. Saludos amiga.

Asun 20 de abril de 2010 00:27  

MONTSERRAT: Si por lo menos te ha servido para reírte... Todo lo que aquí está escrito es verdad. No me he inventado nada.

Un abrazo

Cosmo 20 de abril de 2010 15:59  

Me vino a la mente el libro "Oh,Jerusalen",no puedo ni imaginar lo precioso que debe de ser esa ciudad.
A Myr la he visto en su papel de anfitriona con otra bloguera,habrá que nombrarla embajadora de alguna ínsula o algo así.
Abrazos.

Asun 20 de abril de 2010 21:03  

COSMO: Sí, es una ciudad preciosa. Myr es una anfitriona excelente, habrá que pensar en tu propuesta.

Besos

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