La mascletá de Clavileño. Capítulo II-41 del Quijote

>> viernes, 19 de marzo de 2010

Aportación a la lectura colectiva del Quijote que el profesor Pedro Ojeda dirige desde La Acequia.



DQ espera impaciente la llegada de Clavileño, pensando que o bien no es él el destinatario de tal aventura o que Malambruno está temeroso de tal duelo, cuando ve aparecer por el jardín cuatro salvajes, vestidos todos de verde yedra, que sobre sus hombros traían un gran caballo de madera.

A pesar de las súplicas de La Dolorida para que pongan fin al encantamiento S. se niega en rotundo a subir, instando a DQ incluso a buscar otro escudero si la presencia de ambos sobre el caballo es requisito indispensable para que las dueñas se alisen el rostro. Y es que teme a los comentarios que podrían hacer sus insulanos cuando sepan de sus paseos aéreos. Además, si Candada está tan lejos, para cuando vuelvan ya ni hay ínsula ni nada que se le parezca.


 Pero el Duque le dice que no se preocupe, que la ínsula no va a salir corriendo, que ahí le estará esperando a su regreso, y que en esta vida todo tiene un precio. Esto es lo que acaba de “convencer” a S. que pide que le venden los ojos y le encomienden a Dios.


Antes de iniciar la aventura DQ quiere tener unas palabras en privado con S. para pedirle que antes de su partida termine de darse los azotes que le faltan para desencantar a Dulcinea. Pero S, que será muy servicial con su amo pero tonto no es, le dice que debía de ser menguado, o sea, que ha perdido el juicio, porque a ver como se va a lastimar las posas cuando tiene que ir sentado en una tabla rasa.

Finalmente suben en Clavileño, primero DQ que es quien va en la silla y después S. en las ancas.

Cuando ya están preparados DQ tienta la clavija y todas las dueñas y todos los presentes les despiden con grandes voces.
S. se extraña de oírles tan bien yendo tan altos como se supone que van, pero DQ le quita importancia, y le pide que no le apriete tanto porque le va a hacer caer del caballo, que no hay motivo para tener miedo porque en todos los días de mi vida he subido en cabalgadura de paso más llano: no parece sino que no nos movemos de un lugar.


Mientras tanto sus burladores les dan aire con unos fuelles simulando el aire que les da por la velocidad, y desde lejos les calientan los rostros con unas estopas ligeras de encenderse y apagarse.


En estas están cuando los graciosos de los duques y sus acólitos, para culminar la broma dan fuego a Clavileño por la cola, y como lleva sorpresa dentro, se produce la mascletá, con el consiguiente revolcón y chamusquina para los jinetes.


DQ y S se reponen del susto y del golpe y ven que están en el mismo sitio que antes del viaje, pero en un lado del jardín hay una lanza con un pergamino que viene a decir que han salido victoriosos y que ya las dueñas se hallan libres de las pelambreras que cubrían sus rostros, y que Clavijo y Antonomasia han recuperado su forma humana. Tan sólo queda pendiente el desencantamiento de Dulcinea que tendrá lugar cuando se cumpliere el escuderil vápulo.

La duquesa quiere seguir riendo a costa de S y le pregunta por el viaje que han realizado, pero, como ya hemos dicho que S no es tonto, inventa toda una historia sobre el aspecto de la tierra desde allá arriba: toda ella no era mayor que un grano de mostaza, y los hombres que andaban sobre ella, poco mayores que avellanas, y lo cerca que han estado de las siete cabrillas, que no son sino la constelación de las Pléyades. Tan cerca que incluso se ha bajado del caballo y se ha entretenido un buen rato con ellas. A ver quien se atreve a desmentirle sin desvelar todo el engaño.

DQ sabe que S está mintiendo, pero devolviéndole la fidelidad que su escudero le tiene, decide cubrirle las espaldas, eso sí, no de forma totalmente gratuita: pues vos queréis que se os crea lo que habéis visto en el cielo, yo quiero que vos me creáis a mí lo que vi en la cueva de Montesinos; y no os digo más. Como se suele decir: “Hoy por ti, mañana por mí”

17 comentarios:

La Gata Coqueta 19 de marzo de 2010 01:56  

Aromas de lirios silvestres, y palabras en armonía con los colores de la primavera te acerco, para desearte un agradable fin de semana.

Dando paso dentro de breves horas, a la estación con mayor esplendor de todo el año.

Y la sosegada brisa
del valle que dormía
acerco a tu mejilla
un beso de despedida.

María del Carmen

Merche Pallarés 19 de marzo de 2010 06:31  

Muy bien traido lo de la "mascletá" siendo el dia que es... Excelente resumen, querida Asun (mucho mejor que el mio que es más gamberro...). Besotes, M.

pancho 19 de marzo de 2010 08:43  

Dulcinea sigue en su limbo particular, demasiado efecto para un sólo viaje.

El duque le recuerda a Sancho que "favor con favor se paga", no tiene escapatoria.

Bien vistos y descritos todos los aspectos fundamentales del viaje, sobre todo a un Sancho burlón con los que se burlan de ellos.

Cosmo 19 de marzo de 2010 13:25  

No sé si es la edad,soy cincuentañera,pero me identifico más con el Sancho práctico,temeroso y real que con D.Quijote y sus locuras aunque te aseguro que en los últimos años he hecho unas cuantas quijotadas que no sé cómo he salido medianamente bien de ellas.
Disfruto leyendo los comentarios de esta lectura colectiva.Abrazos

El Drac 19 de marzo de 2010 22:49  

Excelente entrada sobre un clásico y sus sabias enseñanazas sonbre la marcha de la vida. El quijote es un personaje inmortal que siempre tendrá plena vigencia y una presencia colosal en el mundo de la literatura

Logan y Lory 19 de marzo de 2010 23:25  

Por algo este es uno de los pasajes del Quijote que más nos gusta. Esa complicidad entre caballero y escudero les une en ese entendimiento común que acerca uno al sentir del otro.

Un abrazo.

Myr 20 de marzo de 2010 11:03  

Gracias por tu mascletá tan aclaratoria. ¡Lo que voy aprendiendo de España y ahora en particular de las Fallas Valencianas!.

Algún día voy a escribir una entrada sobre la relación entre La pirotecnia y la Cirugía Plástica.

Besos

Allek 20 de marzo de 2010 20:17  

hola!
te invito a que pases por mi casa
dejare la puerta entreabierta..
te dejo un fuerte abrazo!!!

Asun 21 de marzo de 2010 00:42  

MARÍ: Feliz primavera. Besos

MERCHE: ¡qué va a ser mejor que el tuyo! Y con los tuyos me río un montón. Son sólo diferentes. Besotes

PANCHO: es que además si ya de un viaje nos desencantan también a Dulcinea se nos acaba el cuento. Besos

THOT: gracias a ti. Besos

PEDRO: sí, acaban de sellar un pacto de silencio. Besos

COSMO: hombre, Sancho tiene los pies un poquito mas en la tierra, pero un punto de locura también viene bien. Abrazos.

EL DRAC: las situaciones que presenta son de total actualidad a pesar del paso de los años. Un beso

LOGAN Y LORY: es un capítulo estupendo. No hay mejor forma de entender al otro que encontrarse en su lugar. Un abrazo

MYR: me has dejado intrigadísima. No condigo imaginar como se puede relacionar pirotecnia con cirugía. Pero tu, con lo genia que eres, lo harás. Besotes

ALLEK: gracias por la invitación. Me acercaré. Un abrazo

BESOS Y ABRAZOS PRIMAVERALES A TODOS

Antonio Aguilera 21 de marzo de 2010 12:57  

Muy pormenorizado tu analisis, no le falta detalle.
Ademas, muy bien ilustrado con una excelente colecccion de imagenes.
Puedes creer que a mi las imagenes me traen de cabeza, casi nunca encuentro la apropiada. Pero bueno, le echo imaginacion y pongo alguna que pueda relacionar. Menos mal que la de esta semana si la encontre adecuada.

Agradezco tus palabras por mi revulsivo. Yo algunas semanas no puedo visitar a todos, porque publico el sabado o domingo (soy autonomo y "viajador" como Clavileño, durante la semana), y como haya que salir con la family a ver la calle, me quedo en la estacada.
Que envidia (sana)os tengo a los docentes..., sobre todo por los meses de verano...

Besos, Asun

Abejita de la Vega 21 de marzo de 2010 22:25  

Tú me crees, yo te creo. Queda sellado el pacto entre amo y escudero. ¡Como miente Sancho hablando de las cabrillas! La duquesa le ha echado el alto, que si la semilla de mostaza es más pequeña que una avellana...Pero no se corta y se embala mintiendo.
Me gusta mucho tu blog...y tu perrito. Me quedo con la frase del cielo de los perros, allá iré yo, con mi Curry.
Un beso

Asun 22 de marzo de 2010 00:35  

ANTONIO: las imágenes las he sacado del Banco de Imágenes del Quijote que una vez nuestro profe mencionó en una entrada.
Ten cuidado a ver si en uno de esos viajes que dices que haces como Clavileño, vas a llegar a la región del fuego y sales chamuscado.

¿A que no nos envidias a los docentes por tener que bregar diariamente con 25 fierecillas muchas veces indómitas? AAAAyyyy... que sólo vemos lo que nos conviene... jajajajajaja

Besos

Asun 22 de marzo de 2010 00:38  

ABEJITA: Gracias por los halagos. Me alegro de que te guste esta humilde casita.

¿Qué dices, que Sancho miente? Bien sabéis vos que ni miente ni sueña, sino todo lo contrario.

Un beso

Paco Cuesta 24 de marzo de 2010 20:59  

Por la ínsula Sancho hará lo qe le pidan. Pacta con su amo por conveniencia de ambos pero se reserva su parte en la burla, narrando sus visiones desde el cielo.

Asun 25 de marzo de 2010 00:12  

PACO: Sancho sabe muy bien como burlarse de los duques, y le echa una imaginación desbordante.

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